lunes, 21 de enero de 2008

Cada loco con su tema


Y yo a lo mío.
Las mañanas de invierno en el norte pueden ser sumamente desagradables, pero también pueden depararnos magníficas sorpresas. El cielo se va iluminando sin prisa, levantando el velo de la neblina matinal, para descubrir una mañana límpida, de un azul transparente. El paisaje se dibuja con trazo firme, resaltando el verde esmeralda de ésta bendita tierra.
A los 10 minutos de carrera ya estoy enfilando la Senda Verde, que me lleva por el antiguo trazado del ferrocarril de vía estrecha (FEVE) y entre bosques y praderías, hasta el valle de Las Caldas. Desde allí, vuelta y desvío a los pocos kilómetros ( ya llevo 11) para dedicarme a mi locura particular: subir cuestas. Enfilo las "caleyas" para recorrer casi cuatro kilometros de ascención contínua: de 180 metros hasta 350; un "Mortirolo" detrás de otro. En algunos momentos tengo que inventarme la figura de Alfonso algunos (pocos) metros por delante e imaginarme que varios pares de zapatillas intentan darme alcance, para hacer frente a las cuestas y superarlas. Al fín, corono la subida y ante mí se extiende Oviedo, el Naranco con sus monumentos prerrománicos y valles que descienden hacia el mar; a mi espalda queda el panorama que se ve en la foto: la Sierra del Aramo. ¡Ha merecido la pena!
El descenso es urbano y quebrado, a buen ritmo. Termino en un parque que es la imagen provinciana de El Retiro, donde aún me queda un poco de resuello para hacer técnica de carrera y cinco carreras progresivas. En total casi 19 kilómetros en poco más de hora y medioa (1h 33').
Sólo faltabais vosotros, compañeros: entonces sí que podríamos llamar a esto el Paraíso.
Un abrazo

4 comentarios:

Cami dijo...

Querido Cepeda, después de tan rica y bien descrita visión, al menos yo me siento como si hubiera estado allí corriendo contigo. He gozado de los paisajes verdes esmeralda, he sufrido con las cuestas y he disfrutado de tu compañía, aunque no intercambiaramos muchas palabras, supongo que por falta de resuello. ¡Me apunto 19K!

comb dijo...

¡Qué gustazo de tirada larga! ¿Es la foto del valle de Caldas? Tendríamos que empezar a conjugar aficiones y mezclar fotografía con carrera (auqnue ya lo hagamos con literatura, pscicología, turismo y sobre todo con los amigos)

He visto un post de Alex, ¡qué bien! AHora falta que se anime Adelita

Ignacio B dijo...

Gracias, Nacho.

Un compañero de trabajo me decía que, gracias a la belleza de la palabra, las descripciones escritas (en literatura o poesía) pueden superar a la propia realidad. Algo hay de eso en tu nota.

Nada tan fácil como alcanzar el Paraíso: tienes que organizar una excursión a Oviedo, con entrenamiento incluido. Urgentemente.

Peregrino dijo...

Más me hubiese gustado ser real que meramente imaginario!
Esplendido relato que nos acerca a tu tirada de una manera cercana a lo sensorial. En la Casa de Campo el paisaje era diferente, auqnue los colores, la luz, la exhuberante naturaleza nos hicieron disfrutar también. Y no te quepa duda que los músculos se quejaron de manera similar durante la tarde...