martes, 8 de diciembre de 2009

Crónica del Maratón de Florencia


El Angel de la Guarda

Son discretos, no hacen ruido. Casi nunca somos conscientes de su existencia, pero siempre están ahí. Yo tengo la suerte de tener bastantes a mi alrededor, y como después se verá, aparecen en los momentos más insospechados, para ayudarnos cuando estamos en problemas.

Florencia, 29 de Noviembre. 6 de la mañana. Como siempre, el día de un maratón, antes de que suene ninguno de los tres despertadores que he puesto, ya estoy despierto. Después de los buenos días a Susana (ese ángel de la guarda del que sí que soy consciente que me acompaña), la rutina habitual: Lo primero, abrir la ventana y mirar por ella, para adivinar el tiempo que nos acompañará. Se ven la luna y las estrellas, y no hace mucho frío. Condiciones óptimas, aunque con bastante humedad, que no noto en ese momento. Lo segundo, mi desayuno particular pre-maratón: un tetrabrik de papilla de 8 cereales con miel, puro hidrato de carbono de fácil digestión, pero difícil engullición, y más a esas horas tempranas. Litro y medio de agua y duchita. Estiro (poco) y bajo a acompañar al resto del grupo en su desayuno más convencional. Risas y nervios habituales. Sigo alucinado con el poder de digestión de Comb: 8 tostadas y no sé que más. Pablo tampoco desayuna mal, muffin incluido…

A las 7:30 estamos todos en recepción, para la sesión fotográfica. Llega Rodri, y caen las primeras cien fotos del día. Nos acordamos mucho de nuestros amigos con los que hemos entrenado, de la gente del Boston y del Reti, y en especial de nuestro amigo Santi, que tiene su particular maratón en Madrid, en su lucha contra la enfermedad.


Partimos hacia la salida, paseando con cientos de runners por delante de la catedral y de la plaza de la Señoría. Paisaje peculiar en la vieja Florencia. Las esculturas de la Logia, el David y las de los Medicis, deben flipar.
Hace un día espectacular, con sol. Al rato empezamos a quitarnos capas, para dejarlas en los camiones preparados por la organización. Nos acompañan Susana, Juan Mari y Luis Hita. Una estupenda organización, que no parece latina, nos sube en autobuses a la plaza de Miguel Angel, desde donde partiremos. Llegamos a las 845, y nos vamos rápidamente a los cajones. A pesar de que solo quedan cinco minutos para la salida, nadie parece tener prisa. En seguida sabemos por qué. A las 900, hora prevista para la salida, por megafonía anuncian que la salida se dará en 20 minutos (¿). No nos hemos equivocado de maratón pienso. Esto solo puede pasar en Italia (o en España). Me acuerdo de Juan Rigabert, y de que el año anterior les pasó lo mismo, pero bajo una intensa lluvia y con frío. Me acuerdo de los entrenos, de la gente que corre hoy conmigo, de la gente por la que corremos. Pienso en todos vosotros, que habéis reservado un poco de vuestro tiempo este domingo para acordaros de nosotros. Veo a Cami y a mi padre, a mis hermanos delante del ordenador para seguir nuestros pasos en tiempo real… a la gente del Boston comentando en la Casa de Campo, a la gente que corre hoy en Donosti. Por supuesto, me acuerdo de ti Santi. A ver si sale una buena carrera y conseguimos los objetivos…

A las 9:20 se da la salida. Los primeros cinco kilómetros son muy cuesta abajo, por lo que no es fácil coger el ritmo. Desde la salida voy solo (irónicamente acompañado de miles de corredores, pero ninguno de mi grupo). Veo a Suso, Juan Mari y a Hita al poco de salir, animando. Sé que esos primeros kilómetros son importantes para no desmadrarse. El globo de 3:15 se aleja cada vez más, pero no me preocupa. Con no perderlo de vista es suficiente. Los primeros kilómetros no son fáciles de correr, por la cantidad de gente que te adelanta o adelantas. En uno de esos adelantamientos tengo un incidente con un corredor mayor, lleno de geles y demás gadtchets, que me empuja cuando le adelanto. Le pego un grito y sigo adelante.

Nuestros animadores, grandes ángeles de la guarda en todos los maratones, están en el kilómetro 12, por donde paso muy confiado. Ya he cogido un buen ritmo, y he limado un minuto al tiempo previsto en ese paso. La verdad es que son inconfundibles, con sus banderas por todo lo alto. Me ve Patricia, quien grita mi nombre. Subidón de adrenalina (en ese momento se disparan las pulsaciones, como si esprintases). Veo a Suso, y su sonrisa me acompaña muchos kilómetros. En principio, no les volveremos a ver hasta el km 28…




En poco tiempo alcanzo al primero de los globos de 3:15. Me acoplo, pero quiero seguir hacia delante. El primero está a unos 50 metros, y en un par de kilómetros me meto en ese grupo. Voy tan metido que el globo me va dando en la cara… Todo va de manera muy regular hasta que llegamos a los avituallamientos, un verdadero caos, donde se rompe el grupo, y hay que volver a coger el ritmo. Pasamos el km 15, el 20, la media en 1:36, un minuto y pico por debajo del objetivo. Voy absolutamente encantado, con muy buenas sensaciones. En el km 25 me encuentro con tres españoles que van unos metros por delante del globo. ¿Cómo váis? Jodidos, pero contentos… ¿Qué objetivo tenéis? 3:10 me dice uno. Llegar y que gane el Madrid, dicen los otros dos. Yo soy del Barsa, respondo. Pues entonces que empaten… y seguimos adelante. Al pasar por la catedral veo a Glenn, a Luis Hita, a Juan Mari y a Suso, nuevo subidón. Ya voy unos 100 metros por delante del primer globo de 3:15. Supero el primer momento complicado sin muchas dificultades. Salimos de la ciudad y nos encaminamos a los kilómetros más duros. Hay que llegar al 34, y después enfilamos una recta que nos lleva a la meta. Sigo corriendo muy controlado, pasando gente (incluido al compatriota que quería hacer 3:10, pero que el del mazo ha cazado en el km 32…). Enfilo el 34 y las sensaciones son buenas. Cansado pero buenas. Hasta que en el 35, de repente, sin aviso alguno, me quedo sin gasolina, y además se me atrancan los dos cuadriceps y el psoas… En el avituallamiento del 35 me bebo toda la botella. Mala señal, signo de deshidratación. Me pasa el globo de 3:15, me intento acoplar al segundo. Nada, no puedo ir a ese ritmo que hace solo unos metros estaba chupado. Le veo alejarse, y con él el sueño de la marca… Me acuerdo de tods los que corréis conmigo, en especial de la gente de Arua, pero ni por esas…

Sin embargo, en ese momento aparece el ángel de la guarda al que he dedicado esta crónica, en forma de Juanra. Juanra es un colega del Club Boston, ese grupo de amigos que nos conocimos hace años y que compartimos sudores los domingos en la Casa de Campo y entre semana en el Retiro. Después de meses de entreno tuvo la mala suerte de lesionarse a falta de tres semanas, por lo que tuvo que renunciar a su objetivo. Pero por suerte, no renunció al viaje, que ya había contratado con su mujer. Habíamos cenado juntos la noche anterior, en la que se había comprometido a acompañar a Manolito los últimos kilómetros. Imagino que la pinta que yo traía no debía ser la mejor, ya que en cuanto me vio no dudo un instante en venirse conmigo para ayudarme. Correr, andar, correr, andar. No dejó de animarme ni un segundo, de hacerme correr cuando las piernas y la cabeza se negaban a ello. Incluso en una pequeña cuesta de unos 20 metros sentí como me empujaba ligeramente en la espalda para que no me parase. Podía correr unos 200 metros seguidos, antes de que la cabeza y las piernas me obligasen a andar. En el km 37 estaban otra vez nuestros animadores. Siempre se hace un esfuerzo para pasar corriendo delante de ellos, poniendo la mejor cara que tengas, y más cuando vas totalmente pinchado. Vi a Inma, a Nati, a Patricia, a Agueda, ya Ignacio, que me hacia fotos. Sabía que a Ignacio no le podía engañar mi aspecto… En cuanto pasé por delante de ellos tuve que parar a andar otra vez, ya que los calambres acortaban cada vez más lo metros que podía correr. Y Juanra animando todo el rato.



Entramos otra vez en la plaza de la Señoría, donde vi a Suso y a Juan Mari, por lo que corrí una vez más. En el km 39 oí que venía Comb. Era un verdadero obús. Arranqué detrás suyo, pero debí aguantar 20 metros antes de que el psoas amenazase con contracturarse del todo. Pasamos el 40, el 41. Sólo mil metros para acabar, pero no podía correr. En los últimos 400 metros me adelantó Serunner, con Luis Hita, que le acompañaba. Volví a hacer ademán de correr con ellos. Bajaron un poco el ritmo, y pude hacer unos 200 metros más corriendo. Pero antes de entrar en la última recta tuve que volver a andar. 50 metros más y enfilé los últimos 50 ya sí, corriendo. Total 3:23:59, a los efectos 3:23, dos minutos por debajo de la marca prometida, aunque 8 por encima de la esperada, y al menos 14 sobre la que creía tenía a mi alcance en el km 35… Es lo bonito del deporte y del maratón. Muchas gracias a todos, muchas gracias Juanra por haber corrido conmigo.

Al acabar el maratón estaba francamente cansado, bastante más que en los últimos. No pude ir siquiera a recoger la ropa (gracias Suso), y el camino de vuelta al hotel, que me había parecido un maravilloso paseo por la mañana, se me hizo eterno. Tuve las piernas como piedras hasta el miércoles, pero en seguida empecé a pensar en el siguiente reto. Enhorabuena a tod@s mis colegas runners de Florencia. Objetivos cumplidos, en muchos casos con una holgura espectacular.

Sólo me queda agradeceros vuestro apoyo y generosidad. En Africa Directo nos han dedicado una cuenta especial para que podamos hacer los donativos:

La Caixa: 2100 2708 19 02 00083682, poniendo en el concepto de la transferencia “ Programa Escuela en Arua”. Os puedo asegurar que, aunque no conseguí la marca que tenía en la cabeza y compartí con muchos de vosotros, no me dejé nada en las piernas. Ahora os toca a vosotros ☺

6 comentarios:

Rosa dijo...

Alfonso, enhorabuena! piensa en lo que te costo bajar de 3h30 y ahora cada vez que corras un maraton no haras más que mejorar. Fijate en el marcon que has hecho apesar de pinchar.
Esta claro que Barcelona es tu reino.
Con vuestras cronicas hacéis que mantenga intacta mi motivacion por el Maratón. Prometo recuperarme lo antes posible. Mil abrazos.
Descansa porque te lo tienes más que merecido.
Enhorabuena

carles aguilar dijo...

Hola... Es lo que tiene el Maratón... Pero cuando toca hay que saber sufrir en el momento clave, apretar los dientes y seguir adelante... En mayor o menor grado todos lo hemos hecho...!! Y por supuesto mis felicitaciones por culminar tu Maratón...!! Por cierto tu en Florencia y yo en Donostia, prácticamnete hemos hecho el mismo tiempo, yo 3 h. 23 min. 33 seg. Cosas de la vida...

Triatló Cingles de Bertí dijo...

Enhorabuena, Alfonso, por la marca y por la "apuesta", a pesar de ese mal sabor de boca que te ha quedado por no conseguir ese crono que YA tienes en las piernas.

Jordi

guillermo dijo...

de nuevo, MUY GRANDE!!
estáis todos hechos unos toros y os marcáis unos cronos espectaculares.
nos vemos en BCN (mejor dicho, te veré la espalda)

Quique dijo...

Enhorabuena Alfonso, os vi en el video de entrada a meta y se te veía como dices, cansado pero satisfecho por lelgar a meta con el objetivo cumplido...

El maratón es una prueba que no está escrita, pueden pasar muchas circustancias que pueden echar por tierra todo el trabajo, en tu caso pudiste con todos los contratiempos de carrera y ahí está el resultado....

Un saludo y a por el siguiente.
Quique

Zero Neuronas dijo...

Perdón esta intromisión en esta gran entrada,pero sólo quiero hacer promoción de un libros de relatos sobre el maratón que acabo de publicar.
Podéis echar un vistazo en
http://www.bubok.es/libro/detalles/19876/MARATON-LA-VIDA-EN-CUARENTA-Y-DOS-KILOMETROS-Y-PICO

Gracias, y perdón por este abuso.